Declaraciones de propiedades saludables en complementos: qué puedes decir y qué te va a costar una sanción

Casi ninguna sanción en complementos alimenticios llega por el producto. Llega por lo que pone en la etiqueta y en la web. Un «refuerza tus defensas» mal usado, un «ayuda a adelgazar» sin respaldo, un «alivia el estrés» que suena inofensivo y no lo es. El problema no es que trabajes poco el marketing del producto: es que se te va el tiempo —y el riesgo— en frases que no puedes usar.

Después de 22 años en el lado regulatorio de este sector, parte como inspectora sanitaria, te lo resumo sin rodeos: en declaraciones de propiedades saludables no hay margen para la creatividad. O la frase está autorizada, o no va. Esta guía te dice dónde está esa línea.

Las tres categorías que tienes que distinguir

Todo lo que afirmes sobre tu producto cae en una de tres cajas. Confundirlas es el error de fondo del que salen casi todos los demás.

1. Declaraciones nutricionales

Hablan de lo que el producto contiene: «fuente de vitamina C», «alto contenido en fibra», «bajo en azúcares». Solo puedes usar las que figuran en el anexo del Reglamento (CE) 1924/2006 y cumpliendo sus condiciones (por ejemplo, «fuente de» exige un mínimo del valor de referencia de nutrientes por dosis).

2. Declaraciones de propiedades saludables (health claims)

Relacionan un nutriente o sustancia con un efecto en la salud: «la vitamina C contribuye al funcionamiento normal del sistema inmunitario». Solo valen las autorizadas. El Reglamento (UE) 432/2012 fija la lista de declaraciones permitidas —del orden de 222 entradas— con su redacción y sus condiciones de uso exactas.

3. Declaraciones de propiedades médicas: PROHIBIDAS

Cualquier afirmación de que el producto previene, trata o cura una enfermedad. Está prohibida en alimentos sin excepción. En el momento en que la haces, tu complemento deja de ser un alimento a ojos de la ley y pasa a comportarse como un medicamento sin serlo. Es la vía rápida a un expediente sancionador.

Cómo usar una declaración saludable sin equivocarte

Una declaración autorizada no es un «puedes decir algo parecido». Es un texto con reglas. Cuatro que se incumplen constantemente:

  • Respeta el sentido, no hace falta el literal exacto. Puedes reformular, pero el mensaje al consumidor debe ser el mismo que el de la declaración autorizada. «Contribuye al funcionamiento normal del sistema inmunitario» no es lo mismo que «sube tus defensas para no ponerte enfermo»: la segunda promete prevención.
  • Cumple la condición de uso. Casi toda declaración exige una cantidad mínima del nutriente por dosis diaria. Si tu producto no la alcanza, no tienes derecho a la frase, por muy verdadera que te parezca.
  • Atribuye el efecto al nutriente, no a la marca. El efecto lo tiene la vitamina D, no «tu producto». La declaración se ancla en la sustancia y su cantidad.
  • Acompáñala de las menciones obligatorias generales. Importancia de una dieta variada y equilibrada, cantidad recomendada, aviso de no superar la dosis, y advertencia de que no debe usarse como sustituto de una dieta.

Botánicos: la trampa del «on hold»

Aquí está el matiz que pilla a casi todo el mundo. Muchas declaraciones sobre plantas y extractos botánicos (ginseng, valeriana, melisa, etc.) quedaron pendientes de evaluación por la EFSA y siguen en situación de espera —el famoso estado «on hold»—. No están autorizadas, pero tampoco rechazadas de forma definitiva.

En la práctica, existe una tolerancia sobre esas declaraciones en espera, pero no son un cheque en blanco: deben estar bien fundamentadas, no pueden convertirse en promesas médicas y una comunidad autónoma puede cuestionarlas en inspección. Tratar un claim botánico «on hold» como si estuviera autorizado es asumir un riesgo que muchas empresas ni saben que están corriendo.

Punto de criterio: si un claim botánico es el argumento central de tu producto, no lo dejes al azar. Documenta el respaldo y ten claro que su estatus puede cambiar.

Y ojo: la ley no acaba en la etiqueta

Un error caro y muy común: cuidar la etiqueta al milímetro y luego escribir en la ficha de la tienda online, en el anuncio de Instagram o en el email de lanzamiento lo que no se puede decir. El Reglamento 1924/2006 aplica a toda comunicación comercial: envase, web, redes, publicidad y material de punto de venta. La declaración prohibida en la caja también está prohibida en tu Reel.

Aquí es donde el trabajo se multiplica y donde entra el tiempo perdido de verdad: cada referencia tiene etiqueta, ficha de producto, textos de campaña y a veces varios idiomas. Revisar a mano que ninguna de esas piezas contiene un claim no autorizado, para toda la gama, cada vez que se lanza algo, es agotador y propenso a fallos.

Ese control es sistemático, no creativo. En Scale with AI montamos revisiones regulatorias asistidas por IA que cruzan cada texto —etiqueta, web, anuncios— contra la lista de declaraciones autorizadas y marcan lo que se sale de la línea antes de que se publique. El criterio final lo pone el experto; el rastreo de frases prohibidas, pieza por pieza, lo hace el sistema.

Checklist antes de publicar cualquier claim

¿La declaración está en el 432/2012 (o es una nutricional del anexo del 1924/2006)?

¿Mi producto cumple la condición de uso (cantidad mínima por dosis)?

¿El mensaje al consumidor coincide con el autorizado, sin exagerar?

¿He evitado cualquier referencia a prevenir, tratar o curar enfermedades?

Si es botánico, ¿sé que está «on hold» y lo tengo documentado?

¿He revisado web, redes y publicidad, no solo el envase?

Si dudas en una sola casilla, no publiques esa frase todavía.

Preguntas frecuentes

¿Puedo escribir «refuerza las defensas» en mi complemento?

Solo si el producto contiene un nutriente con declaración autorizada para el sistema inmunitario (por ejemplo, vitamina C, vitamina D o zinc) en la cantidad exigida, y usas una redacción que respete el mensaje autorizado («contribuye al funcionamiento normal del sistema inmunitario»). «Refuerza las defensas para no enfermar» cruza la línea hacia la prevención de enfermedad y no se puede usar.

¿Dónde consulto qué declaraciones están autorizadas?

En la lista del Reglamento (UE) 432/2012 y en el registro de declaraciones de la UE, con la información que recopila la AESAN. Cada entrada indica el nutriente, la redacción y las condiciones de uso.

¿Que una declaración esté autorizada significa que puedo usar esa sustancia libremente?

No. La autorización de una declaración no equivale a una autorización de comercialización de la sustancia ni prejuzga que el producto sea legal como alimento. Son cosas distintas: puedes tener el claim permitido y aun así incumplir por composición o etiquetado.

¿Los claims sobre plantas (botánicos) están permitidos?

Muchos están «on hold»: pendientes de evaluación por la EFSA, ni autorizados ni rechazados en firme. Existe tolerancia, pero deben estar bien fundamentados, no pueden ser promesas médicas y pueden cuestionarse en inspección.

¿La normativa afecta también a mi web y mis redes sociales?

Sí. El Reglamento 1924/2006 aplica a toda comunicación comercial: envase, página de producto, anuncios y redes. Una declaración prohibida en la etiqueta también lo está en tu tienda online y en tus publicaciones.

Revisa tus claims antes de que lo haga una inspección

Si tus declaraciones viven repartidas entre etiquetas, fichas de producto y campañas, y nadie las revisa todas contra la lista autorizada cada vez que lanzáis algo, tienes una sanción esperando a pasar. No por mala fe: por volumen y por proceso manual.

Agenda una llamada gratuita y te digo, sin humo, cómo montar un control de declaraciones que rastree toda tu comunicación con IA y deje el criterio experto donde importa. Reserva tu llamada aquí.

¿Listo para que la IA trabaje para ti?

Cuéntanos qué necesitas y te respondemos en menos de 24h — sin compromiso.

Al enviar aceptas nuestra política de privacidad.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *